La orfebrería egipcia

La orfebrería egipcia que se caracterizó por su nivel de exigencia y exquisitez, requirió de un metal, cuyas característica naturales fueron garantía de esa exigencia, por lo que el oro se adpató perfectamente a esos niveles de exigencia, por su brillo, por su maleabilidad y por su inalterabilidad a través del tiempo. Por eso se usó con tal profusión, no solo en orfebrería, sino también para enchapes sobre piedra, madera y otros materiales. Era el símbolo de la carne divina, el color de la eternidad, por eso las máscaras de las momias y los sarcófagos, se cubrían en oro.

Durante el Nuevo Imperio, parte de los pagos por tributación a los pueblos conquistados y bajo su dominio se hacían en oro, lo que permitió una gran difusión en toda clase de adornos y piezas de orfebrería, tales como anillos, pendientes, brazaletes y collares, cuyos diseños caprichosos no tenían distinción de género. Hay piezas de valor incalculable no solo por los materiales, sino por la originalidad y belleza de su elaboración como por ejemplo, las cuentas de collar en barro cocido vidriado y en oro o los brazaletes hallados en la tumba de Heteferes, cuya representación de delicadas de mariposas con incrustaciones en lapislázuli, jaspe y turquesas es realmente único en la historia.

La mayor perfección se alcanzó durante el período conocido como el Imperio Medio, en donde la elegancia y perfección llegaron al máximo nivel de acuerdo a los recursos de la época. Las diademas de la princesa Khemet, elaborada en delgados hilos de oro que van formando motivos florales con incrustaciones en turquesas, lapislázuli y ágata, son muestra clara de este perfeccionamiento alcanzado. Fue también la etapa en que se pusieron de moda los cuellos con hombreras que se usaban como protección del sol, pero que terminaron formando parte de la indumentaria que mostraba el status social; estos cuellos estaban formados por anillos concéntricos de metal y cuero, entrelazados entre sí con incontables piedras preciosas. Los más sobresalientes quizás son los de Sesostris I y III y el encontrado en la tumba de Tutankhamón con forma de escarabajo alado, hecho en oro y lapislázuli.

En los templos, las casas de los nobles y en los palacios, las vasijas eran comúnmente en oro con incrustaciones en piedras, con las cuales formaban relieves y figuras alrededor de las mismas; también las hacían en bronce dorado y marfil. De igual forma, además de las joyas como brazaletes, anillos y collares, los tronos, muebles y hasta las puertas de los templos se revestían en planchas de oro. El bronce, considerado un metal más ordinario era el que se usaba para la fabricación de utensilios domésticos. 

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