Orígenes del Oro

De manera generalizada se ha determinado que la aparición del oro como metal utilizado por la civilización data del 4.000 A.C. y está definida dentro del período conocido como el Calcolítico. Si bien su uso era perfectamente artesanal, el primer objeto conocido son los elementos conocidos provenientes de la Necrópolis de Varna, que son aceptados como el primer oro trabajado del mundo y que fueron hallados en los Balcanes. Este hallazgo, también conocido como el Cementerio de Varna (en búlgaro: Варнеl 5;ски некроl 7;ол), en Bulgaria, es un depósito arqueológico de carácter funerario que se halla ubicado en la parte occidental de la zona industrial de Varna, que data a finales del Calcolítico (4600-4200 A.C.) y que según algunos expertos, esconde la verdadera cuna de la civilización europea, así como el primer oro del mundo trabajado por el hombre.

Se han encontrado collares, brazaletes, cetros, algún tipo de elementos considerados amuletos e incluso un falo de oro, en las cerca de trescientas tumbas analizadas hasta el momento.

Otros artefactos de oro, fabricados artesanalmente son por ejemplo, sombreros de oro y el famoso disco de Nebra que aparecieron en el territorio de Europa Central cerca del II milenio A.C. y que corresponden a la Edad de Bronce.
La importancia de la aparición del oro y el cobre, considerada como la primera metalurgia, es porque marca un cambio en el desarrollo de las sociedades con una organización más compleja que en el período anterior, el Neolítico, ya que implicaba un cierto grado de especialización en el proceso de transformación de los minerales, en objetos con usos específicos que requerían actividades y conocimientos más técnicos. Además, el trabajo de los minerales pudo haber contribuido a una estratificación social con la aparición de una élite social que controlara los objetos metálicos. Esta industria metálica se orientó básicamente a la fabricación  de armas, adornos y algunos objetos de lujo en general.

Las piezas iniciales son elementos  martillados o por lo menos trabajados a bajas temperaturas, por lo que la aparición de los hornos calcoliticos, necesarios en el proceso de reducción de los minerales, necesario para obtener un metal más puro es posterior. Al comienzo lo que había eran estructuras simples en las que se activaba la circulación del aire por medio de fuelles, obteniendo temperaturas cercanas a los 1100°C.

En la antigüedad algunos creían que ingerir sus alimentos diarios servidos en platos de oro podría prolongar su tiempo de vida y retardar el envejecimiento. También durante la gran peste negra en Europa algunos alquimistas pensaron que podrían curar a los enfermos haciéndoles ingerir oro finamente pulverizado.