Platino

El platino, está considerado un metal precioso de color blanco-gris, brillante. Muy apreciado en joyería, por su alto precio ha dejado de utilizarse tanto y quizás, porque esta industria, como casi todas las que llevan en su manufactura un proceso manual, en parte por costos y en parte por el tiempo, ya no cuenta con joyeros especializados que tengan la habilidad suficiente para trabajarlo como antes sí se encontraban, haciendo montajes de gran exquisitez y belleza de piedras preciosas de gran valor.

Por su gran ductilidad y alto punto de fusión, que solo es superado por el oro y la plata, permite ser estirado en alambres o en planchas muy finas; es además, blando lo que facilita el trabajo de transformación y se puede rayar fácilmente si no ha sido laminado.

En aleaciones con oro se torna muy frágil, con el paladio sufre un endurecimiento relativo y con el iridio queda en un término medio. Los seis metales que conforman el grupo del platino han experimentado un rápido desarrollo debido en gran medida a sus propiedades físicas y químicas. Además de las aleaciones para joyería, como lo es con el oro, el platino se alea con el mercurio, formando una amalgama perfecta, pero como son refractarios y químicamente inertes frente a una serie de sustancias, lo convierten en excelentes catalizadores en las industrias de automóviles, en las industrias petroleras y en las químicas.

Al igual que el paladio, también tiene aceptación y usos en odontología y en medicina, sobre todo para reconstrucciones óseas, por su resistencia a la corrosión química. Es también utilizado en equipamiento de laboratorios, contactos eléctricos y empastes.

El platino está situado en el grupo 10 de la tabla periódica que agrupa los elementos químicos y ostenta el número atómico de 78. Al igual que los otros metales de su grupo, se considera un metal de transición, de color blanco un poco grisáceo, muy pesado, de gran ductilidad y maleabilidad y claro está, precioso. Presenta gran resistencia a la corrosión y se halla con varios metales, como lo son el cobre y el níquel, pero también se encuentra de manera individual como metal.

Como dato curioso, el platino fue descubierto por primera vez en Colombia, por el español Antonio de Ulloa y llevado a Europa cerca de 1735. Justamente lo recibió por su gran parecido a la plata, metal con el que se le confundió inicialmente. Más adelante, por allá por 1822 se hallaron también yacimientos en las faldas de los montes Urales en Rusia y más tarde en Canadá; en la República de Suráfrica solo se hallaron muy a finales del siglo XIX.

 

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